Historia
La historia del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) es la crónica de cómo el Estado español, aprendiendo de experiencias críticas, decidió centralizar y perfeccionar su sistema de seguridad frente a las amenazas más complejas. Hoy, el CITCO es el corazón de la inteligencia en el Ministerio del Interior.
La necesidad de integrar la información surgió de la realidad. En 2004, tras los atentados del 11 de marzo en Madrid, se hizo evidente que la dispersión de la información antiterrorista entre los distintos cuerpos era un riesgo. Por eso, en mayo de 2004 se creó el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA), con el objetivo primordial de unificar estrategias y garantizar que todas las pistas fluyeran. Un año después, en 2005, se puso en marcha el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO), dedicado a desentrañar las estructuras y la logística de las grandes mafias, desde el narcotráfico hasta la trata de personas.
Sin embargo, pronto se constató que estos dos mundos no estaban separados y que existía una vinculación entre las dos amenazas, lo que derivó en la necesidad de crear respuestas integrales que aborden conjuntamente el terrorismo y el crimen organizado. Así en 2014 se tomó la decisión lógica y en octubre de ese año ambos centros se fusionaron, creando el actual CITCO.
El CITCO no solo se ubica jerárquicamente en un nivel clave —como órgano de subdirección general dentro de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior—, sino que opera físicamente con un modelo de inteligencia integrada. Sus dos sedes, en Madrid y Las Rozas, acogen a un equipo humano de diversas procedencias que trabajan bajo el principio de la lealtad absoluta: no solo están presentes la Policía Nacional y la Guardia Civil, sino también analistas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), personal de Policías Autonómicas y de Instituciones Penitenciarias (IIPP) personal civil de la Administración General del Estado y personal laboral.
Este equipo utiliza herramientas informáticas esenciales para su trabajo diario, sistemas diseñados para cruzar y analizar automáticamente la información de las investigaciones de los diferentes cuerpos; con el fin de eliminar duplicidades en los esfuerzos, ejerciendo una labor de coordinación continua y contante que dota de una gran eficiencia al sistema de seguridad pública.
Con la evolución de las amenazas y los compromisos europeos, el CITCO ha ido asumiendo responsabilidades de primer nivel. Es el encargado de gestionar la Oficina Nacional de Información de Pasajeros (ONIP), clave para analizar la información de los vuelos comerciales y detectar movimientos de riesgo. Además, actúa como punto de contacto nacional en la gestión de importantes sistemas de seguridad de la Unión Europea. Esto incluye coordinar la participación española en el Sistema Europeo de Entradas y Salidas (Entry-Exit), diseñado para registrar a los viajeros extracomunitarios en la frontera, y el Sistema de Control de Importaciones 2 (ICS 2), fundamental para el control aduanero y la seguridad de las mercancías que entran en Europa.
Misión, visión y valores
Misión
La misión del Centro es recopilar, analizar y compartir información clave para prevenir y combatir el terrorismo y el crimen organizado. Trabaja para apoyar a las fuerzas de seguridad y a las instituciones públicas, coordinando y facilitando datos fiables y oportunos que permitan proteger a la ciudadanía y garantizar la seguridad nacional.
Visión
El Centro aspira a convertirse en un referente nacional e internacional en el análisis de inteligencia contra amenazas complejas. Punto Central Único en materias destacadas relacionadas con el crimen organizado y terrorismo a nivel nacional. Busca liderar la innovación en herramientas, metodologías y cooperación entre organismos, con el objetivo de anticiparse a los riesgos y reforzar un entorno más seguro y estable para todos.
Valores
El Centro se guía por valores como la integridad, la colaboración y la responsabilidad. Promueve la transparencia en sus actuaciones, el respeto por los derechos fundamentales y el compromiso constante con el servicio público. Además, fomenta el trabajo en equipo y la coordinación entre instituciones para ofrecer una respuesta eficaz frente a las amenazas.